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Así es la ciencia: Crónica de una semana "interesante"

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Esta última semana ha sido de infarto. Quizás haya sido la semana más dura que he tenido en el laboratorio. Tocaba fin de inmunización, lo que significa eutanasiar a todos los animales y procesar todas las muestras para evaluar la respuesta inmune inducida.  El protocolo de inmunización y su correspondiente seguimiento ha durado 4 meses, así que está la cosa como para cometer algún error procesando las muestras.

Pero bueno, ya lo he hecho otras veces, y siempre me echan una buena mano para poder completar todo el trabajo, sin dormir en el laboratorio.

La sorpresa fue enterarme el lunes que el viernes me tocaba dar una charla. Pero no una charla cualquiera, sino un «WorkShop» de un proyecto de investigación. En él los participantes del proyecto se reúnen y discuten los resultados obtenidos; así se ponen al día y justifican el dinero gastado. En el del viernes los participantes del proyecto son las personas que más controlan en mi campo, en toda Europa. Resta decir que la charla era en inglés.

Así que el lunes me planté con la presión de no poder equivocarme en NADA en la poyata, y con la cabeza ocupada en dar una charla delante de gente que, ya no es que sepa más que yo, es que lleva más tiempo trabajando con poxvirus que yo vivo.

Ya solo faltaba añadir que los resultados a presentar no eran en absoluto los mejores del mundo (la ciencia es lo que tiene, que no sale siempre), y que la discusión estaba asegurada. Una cosa es dar la charla en tu mejor inglés y otra encajar los golpes que me iban a caer y defenderme en inglés.

Llegó el día del WorkShop, y por fin conocí a todos esos señores que firman los papers de los avances de mi campo, esa gente con la que colaboramos, esas personas con las que tus compañeros se van de estancia. Fue un momento raro, porque pasa como con los personajes de las novelas cuando sacan la peli; yo me los imaginaba distintos. Nos presentamos todos y empezaron las charlas en una salita de seminarios.

La verdad es que impresiona más dar una charla a un metro de tu audiencia que en una sala grande, por lo menos esa es mi experiencia. Aún así creo que le estoy cogiendo el gusto al escenario, porque apenas pasé nervios. Gracias a las prisas por la salida de los vuelos de dos de los participantes, mi charla fué rápida, y se discutió lo justito. Vamos, que no me dieron muchos palos y salí de la sala sin ningún jirón en la ropa.

Como me dijo una compañera del laboratorio: «si sales vivo de esta, sales de cualquiera» . Si os soy sincero, lo que al principio fué para mi un marrón horrible, se ha convertido en una desvirgación por todo lo alto en el escenario científico. Después de defender lo indefendible delante de los tíos más importantes de mi campo en otra lengua, me veo mucho más seguro para futuros seminarios.

Espero entendáis que no tuve ni un huequito para escribiros algo, pero que la semana que viene cumpliré por dos. Ah y no sabéis la de entradas que sacaré, solo de las conversaciones de la comida…

Sobre el autor

Lucas Sánchez

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  • Con dos cojones 😀 Ya sabía yo que saldrías airoso, perro, y me alegro por ello 🙂 Eso sí: como dice Rinze, cuidado con poner cara de gustito, no sea que te toque repetir… 😛

  • Enhorabuena por ese desvirgamiento casi indoloro! 😀 Me alegro de que saliera bien!

    Lo de eutanasiar me ha gustado, porque es sacrificar a los animales no? En todo caso es mejor que hablar de «matanza», sobre todo si estás en un metro lleno de gente jajaja
    – ¿Vas a ir a la matanza del viernes?
    – No sé! Depende de la hora…

    La gente nos miraba entre sorprendida e incómoda ^^’

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Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.