Dejar la investigación

Dejar la investigación no es fácil. No, no lo es. Llevo meses dejándola y lo he pensado tanto por el camino que me ha dado tiempo de despedirme, colgar la bata y girar la llave de nuestra nueva oficina en Scienseed. Y lo peor es que todavía sigo sintiéndome rarísimo.

Supongo que uno basa demasiado su identidad en cómo se presenta. En lo que responde a un a-qué-te-dedicas. Eso era de las cosas que hasta ahora tenía claro. “Soy investigador” decía. Luego venía un “en qué” y yo respondía que en vacunas y seguíamos así un rato largo hablando de un tema que algunas personas consideraban interesante. Responder “investigador” me gustaba. Me definía. Eso, ahora, tendremos que arreglarlo de alguna manera.

Supongo también que los desafíos intelectuales enganchan demasiado y, aunque obviamente no son exclusivos de la ciencia ni mucho menos, en ciencia abundan particularmente. Creo que de vez en cuando pediré asilo científico en algún seminario interno de un pequeño laboratorio para disfrutar, aunque sea un ratito, de ese placer de darle vueltas a la cabeza rodeado de una jerga compleja y concretísima.

Esto que voy a decir me sonroja reconocerlo, porque es muy ridículo pero también sucede. Durante este tiempo de transición me ha dado miedo pasar a ser ex-investigador porque eso implica sufrir todo el clasismo científico de golpe. Porque es así, la academia en esto es rancia y no perdona. En ciencia, cuando cambias a otro trabajo, en realidad no cambias, abandonas. Es triste y no es cierto. Pero lo parece. Por eso muchos compañeros te dicen “qué pena”. Parece que uno ha roto con un camino y con unas esperanzas depositadas a sus espaldas y que todo lo que haga a partir de entonces es luchar por un premio de consolación. Parece que la vida fuera del laboratorio jamás será tan interesante. Tan exigente. Tan intelectual.

Pero, entre nosotros, algo he ganado si puedo volver a escribir aquí. Si mi trabajo ahora va más “de esto”. Por fin he conseguido meter todas las cosas que me mueven en una oficina. Allí se escribe, se rueda, se hace música y se habla de ciencia. A diferencia de mi anterior trabajo, ahora no sé qué cosas llevarme a la oficina por si las echo de menos el fin de semana para jugar en casa.

Sé que ha pasado mucho tiempo. Sé que es probable que ya no quede nadie por aquí. Pero eso también vamos a tener que arreglarlo de alguna manera.

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9 Responses to Dejar la investigación

  1. jorge says:

    Pues aquí hay uno que te ha echado de menos y he disfrutado mucho con tus artículos. De vez en cuando reviso las suscripciones en feedly y hay varias de ellas que no publican hace tiempo y piensas (y te preocupas) por las personas que hay detrás. Un saludo.

  2. dorwinrin says:

    Aquí hay otro que sigue a la escucha. ¡Ánimo!

    • Jayna says:

      What a great post, and it’s so so true Gina! We always have the choice to start things differently. And man…that must have been a weird experience to be back at that gym! I don’t blame you one bit for feeling a bit &#8&o0;2ff2#8221; because of those memories.

  3. Miren says:

    La verdad es que leyendo tu artículo me siento completamente identificada pues yo también me he visto obligada a dejar la investigación que estaba haciendo, y todo por falta de medios económicos del laboratorio. Es una grandísima pena. Ahora toca buscarse otra cosa, así que ÁNIMO!

  4. Dani says:

    Aquí seguimos a la escucha 🙂
    Mucha suerte en esta nueva etapa.

  5. Anita says:

    Sí que sigue habiendo “alguien” por aquí.
    Me da envidia lo que cuentas: ese nuevo trabajo que, no es la investigación, pero suena tan interesante y creativo…
    Llevo varios años pensando en hacer un cambio y dejar el mío. Es una carrera de ciencias que estudié con la mayor vocación, pero que no permite vivir ni compensa la responsabilidad del día a día …
    Pero ¿dónde está ese trabajo que cumpla mis expectativas? Tengo un montón de inquietudes y aficiones que podría explotar, pero siendo realistas , es tan difícil…

  6. marta says:

    No sólo queda alguien por aquí sino que además hay incorporaciones! Yo tuve el placer de descubrirte esta semana y te seguiré a partir de ahora 🙂 No creo que dejar la ciencia sea un acto de debilidad. Yo creo que requiere valentía. Valentía para aceptar que quizás “esto no es lo mío” y valentía por buscar una alternativa y reinventarse. Mucho ánimo! Te irá genial, valiente!!

  7. A veces los cambios son importantes y necesarios. Todo es cuestión de tiempo… Con la experiencia con los estudiantes que se alojan en nuestra residencia podemos ver que esto es bastante común, aunque terminan siempre eligiendo lo mejor para sus vidas personales y académicas.

  8. Todo cambia y ahí está la sustancia y el disfrute de la vida! Si se reforma un edificio porque es necesario que no se derrumbe, cómo no va reinventarse uno como humano?

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