Ludópatas, Sexo, Calorías y Vidas Turbias de Científicos Muertos

Lunes 16 de Noviembre. Audio aquí, a partir del minuto 25.

Todos sabemos que los ludópatas tienen un serio problema con el juego, pero esta semana, la ciencia nos trae una noticia que deja claro que estas personas no son más codiciosas que el resto, simplemente, su cerebro podría estar cableado para favorecer el dinero por encima de nuestra prioridad número 1: el Sexo.

Por lo menos esa es la conclusión que se ha obtenido de un estudio presentado por Guillaume Sesscousse, un investigador de la Radboud University Nijmegen en Holanda, en el meeting de la Sociedad de Neurociencia, la semana pasada.

Durante muchos años se pensaba que la base científica de la adicción al juego se basaba en una hipersensibilidad de los ludópatas a ganar dinero debido a un problema en la circuitería cerebral ligada a la recompensa, como pasa en múltiples drogas. Pero el estudio del que hablamos hoy ha obtenido resultados ligeramente distintos, ya que posiblemente no sea que obtengan mayor recompensa, si no que sean menos sensibles a otras cosas como el alcohol o el sexo. Vamos, que es una cuestión de prioridad cerebral.

En el estudio 18 ludópatas y 20 individuos control se sometieron a una prueba: tenían que pulsar un botón todo lo rápido que pudieran para ganar dinero o ver fotos eróticas. Pues bien, la velocidad con la que pulsaban el botón, ligada obviamente a motivación, era un 4% superior en los ludópatas cuando veían dinero que imágenes de contenido sexual.

Pero igual un 4% les parece poco (que en este tipo de estudios no lo es) pero cuando introdujeron a los voluntarios en un escáner observaron que su Estriato Ventral, la zona del cerebro que responde a estos estímulos se “encendía” menos con imágenes eróticas que con la posibilidad de obtener dinero. Cuando miraron el Cortex Orbitofrontal, una zona clave para distinguir si lo que nos motiva es primario, ligado a supervivencia (sexo o comida) o secundario (como poder o dinero) lo que vieron es que en los ludópatas la región que solo se ilumina normalmente en respuestas sexuales, se iluminaba con la posibilidad de obtener dinero.

Con esta información esperan poder diseñar terapias cognitivas para aumentar la sensibilidad ante motivaciones no monetarias para intentar cambiar su visión del dinero y del placer.

Igual a ustedes se les ocurren muchas, peeero, justo hace una semana aparecía en la web de noticias de Materia una noticia sobre sexo que igual puede ayudar. Es Lunes por la mañana, pero es un momento igual de bueno que cualquier otro para hablar de… [Audio: Let´s get it on. Marvin Gaye http://www.youtube.com/watch?v=r7aDBgUUs3A]…sexo.

Porque el sexo además de ser divertido, podría ayudarte a quemar calorías. Eso lo sabíamos todos. El problema es que, claro, puede ser más o menos cansado, podemos sudar más o menos pero… ¿Cuántas calorías quemamos realmente?

Pues bien, resumido en el titular que le puso Javier Salas en su artículo, con el sexo quemamos más calorías que caminando, pero menos que corriendo.

En un estudio publicado en la revista Plos One, un equipo de investigadores de la Universidad de Quebec, quiso medir las calorías que se perdían durante el coito y también la intensidad de ese ejercicio. Escogieron a 21 parejas heterosexuales jóvenes (entre 18 y 35 años) y sanas (entendiendo como sanas que no fueran sedentarias y que no tuvieran disfunciones sexuales), con la intención de medir ese gasto en condiciones óptimas, y les invitaron a hacerlo hasta que al menos uno de los dos llegara al orgasmo.

Lo tenían que hacer hasta cuatro veces cada pareja: 84 encuentros que sirvieran para hacerse una idea razonablemente sólida de lo que consume el cuerpo con este goce en pareja. La principal ventaja de este estudio es que se realizaba en casa de la pareja y sin ningún obstáculo por parte del equipo que mide el gasto de energía. Por primera vez, y gracias a la libertad de movimientos que permiten unos brazaletes, estos encuentros pudieron realizarse en la intimidad del hogar, porque varios de los estudios sobre sexo se tienen que hacer, lamentablemente en fríos laboratorios.

El encuentro sexual se contaba desde el calentamiento previo, es decir, los preliminares también contaban.  Los distintos encuentros de media duraron casi 25 minutos (entre 10 y 57 minutos, que fue el más largo), lo que nos ayuda a compararlo con los 30 minutos de jogging.

Como medida de control, habían sometido a estas 42 personas a lo que se entiende por ejercicio: media hora corriendo sobre una cinta a una intensidad moderada, la recomendación estándar de la Asociación Americana del Corazón. Y compararon resultados.

De media, los hombres gastaron 101 calorías por encuentro sexual (4,2 por minuto), mientras que las mujeres quemaron 69 calorías (3,1). Durante la media hora de carrera moderada en la cinta, los hombres habían quemado 276 calorías de media (9,2 por minuto) y las mujeres 213 (7,1).

Uno de los hombres estudiados llegó a gastar 306 calorías durante un coito, lo que demuestra —además de la entrega y pasión del sujeto— que puede hasta quemarse más energía que corriendo.

[Audio: “Bad Guys” disco “All Hell” Artista: Daughn Gibson]

Hoy, como siempre, estrenamos una sección, que se va a llamar: “Vidas Turbias de Científicos Muertos”, porque los personajes con bata podemos sorprender y mucho. Hasta muertos.

El 12 de Marzo el Washington Post estrenaba portada científica –esto no pasa todos los días- con un culebrón protagonizado por investigadores de la John Hopkins Medical School en Baltimore, Estados Unidos. Y es que la historia tenía todos los ingredientes: fraude científico, millones de dólares de por medio, la pelea entre dos compañeros de laboratorio, y…un muerto.

Yu-yi Lin, el muerto, aparentemente por suicidio estaba empezando su carrera como investigador principal, después de años en el instituto Hopkins como doctor. Había publicado en la prestigiosa revista Nature y gozaba del prestigio con el que te cubre una gran publicación…entre ellos conseguir un grant del NIH de mucho, pero mucho dinero. Todo se torció cuando Daniel Yuan, otro miembro de su laboratorio, puso en tela de juicio el análisis de datos de su experimento.  Yuan, médico y experto en estadística re-analizó por su cuenta todos los datos de Lin y no encontró, de ninguna de las maneras que fueran ciertos los datos.

Igual los oyentes lo desconocen pero la investigación está llena de presiones por conseguir un buen currículum, ya que con eso se consigue estabilidad laboral y dinero para investigar…y eso, en ocasiones fuerza a científicos con poca ética a mentir en sus investigaciones.

Yuan decidió pues, escribir a la revista Nature, criticando el artículo. El revuelo montado en el departamento terminó en la oficina de Lin, con Lin muerto, dejando a su alrededor viales de calmantes y una jeringuilla, además de tres preciosas hijas y un email a Yuan culpándole de su muerte.

Yuan fue despedido de la John Hopkins y desde entonces anda, como muchos españoles, en el paro.

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2 Responses to Ludópatas, Sexo, Calorías y Vidas Turbias de Científicos Muertos

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