Nadando contra patentes

Vamos a hacer un ejercicio juntos:

Supongamos que tenemos un problema sanitario como lo es una enfermedad prevalente en zonas del planeta con pocos posibles. Supongamos que, por lo tanto, una forma lógica de intentar luchar contra dicha enfermedad, es investigar en una vacuna que pueda prevenirla. Matar el problema de raíz. Evitar costosos tratamientos continuados.

Supongamos que nos sentamos rodeados de literatura científica y nos damos cuenta de que la mejor opción es utilizar un virus para vacunar. En los últimos años se ha conseguido modificar genéticamente virus seguros para que carguen con genes de otros microorganismos más peligrosos contra los que queremos vacunar. De estos virus seguros se han encontrado o generado muchos, y entre toda la literatura hemos encontrado el idóneo. El que tiene el perfil que estábamos buscando. El siguiente paso lógico es, una vez obtenido el “vector”, buscar qué genes del bicho que causa tu enfermedad tienes que meterle.

Pero resulta que el virus está patentado. ¿Es un problema? ¿Eso significa que no podemos utilizarlo? Si, si que podemos. Pero no es un si y punto; aquí hay muchas condiciones. Es un si que nos convierte en investigadores voluntarios que si consiguen lograr una cura van a hinchar a beneficios a la empresa que mantiene la patente. Normalmente, cualquier investigador se niega por principios a invertir dinero público en candidatos protegidos por intereses privados. No hace falta que diga que intereses privados no van a regalar dinero a otros intereses privados. Compañeros, toca buscar otro virus. Buscar otra estrategia.

Igual, leyendo el párrafo anterior, no os habéis dado cuenta, pero hay un cambio sutil pero importante: de repente, entre tus peocupaciones, ha dejado de interesar sólo la cura. La estrategia ahora no es buscar lo mejor, sino lo mejor-no-patentado. El mal menor. Y la ciencia no se hace a base de escoger, para empezar, un plan B.

Digamos que ahora elegimos el virus mejor-no-patentado y seguimos adelante nuestro camino. Es lógico y normal que nos encontremos con pequeños éxitos y con grandes dificultades. Así es la ciencia amigos. Para eso están en cierta medida los artículos y los congresos; para enseñar los pequeños éxitos y para intentar salvar las grandes dificultades. Pero si decimos algo en un congreso para que alguien intente echarnos una mano y rematar nuestros experimentos, estamos vendidos. Una comunicación oral o escrita de una pequeña parte de nuestra investigación y se anulará la posible solicitud de patente. Tendremos que resolver esto solos o en petit comitè. Durante todo el tiempo que dure el a puerta cerrada no aprenderemos de nadie y nadie aprenderá de nosotros. Lo que ya es complicado por el sistema de méritos y publicaciones, se agrava con el de patentes. Suma y sigue.

Supongamos que al final conseguimos salvar todos los escollos. Llevamos varios años trabajando y conseguimos con un virus aceptable y otras “estrategias”diseñadas acorde a lo que se ha publicado previamente, tener una vacuna que funciona. Ahora mantenemos una posible cura en un congelador, pero para salir de él necesita una patente o nadie pondrá dinero para pagar los estudios clínicos. La empresa que va a invertir en nuestro candidato necesita ese secretismo que rodea a la patente para que, una vez en marcha, se pueda invertir seguro sabiendo que si al final funciona, sólo ella va a sacarle beneficio.

Pero vamos a sacar la patente adelante y nos dicen que no se puede. Que nuestra estrategia era obvia porque había literatura que insinuaba que el virus que escogiste, añadido a cómo lo modificaste, ya había funcionado en alguna otra enfermedad. Que se preveía que, si se hacía, podía funcionar. Porque si es lógico no es un invento. Si no es un invento no es patentable. Si no es patentable no se puede proteger. Y repetimos, nadie arriesgará dinero en información que no se puede proteger. Te aconsejan que juegues a hacer cosas bizarras y que pruebes que de eso-que-no-es-lógico salga algo que cure igual, y que tenga propiedades nuevas. La ciencia que hemos hecho en todo este tiempo llora en una esquina desconsolada, nosotros no vamos a mirar porque sino lloramos también.

Creo que todos sabíais que en algún momento tocaría dejar de suponer. Todo lo escrito arriba de una u otra manera han sido obstáculos que he visto o vivido directamente, en 6 años trabajando en un laboratorio de investigación aplicada a la biomedicina. Y todavía no entiendo nada. ¿Esto es lo que le espera al desarrollo de la ciencia? ¿Estas son las normas inamovibles para curar enfermedades? ¿Vamos a vernos siempre obligados a hacer ciencia con normas anticientíficas?

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12 Responses to Nadando contra patentes

  1. Juapebe says:

    Ronda de preguntas en una charla reciente en la que presentan un nuevo sistema ‘X’ para modificar DNA a la carta:
    Miembro de la audiencia:
    -”Cuál es la principal razón para invertir en ‘X’ en vez de usar o mejorar el sistema ‘Y’, que tiene exactamente la misma función?”
    Speaker, sin inmutarse y con todo de obviedad:
    -”Propiedad Intelectual”

  2. Sentoki says:

    Cosas que pasan por querer manejar “intangibles”, “propiedad intelectual” de la misma manera que un cortijo.

  3. M. says:

    Lo has descrito perfectamente.

  4. zurdorium says:

    Un pequeño (o no, depende del caso) aspecto que no has comentado es que otro motivo para elegir el mejor-no-patentado es la presión que tienen los científicos por sacar artículos (y patentes) originales. Lo que un científico necesita para asegurar su financiación y el pan para su familia es engordar su curriculum y, en este contexto, curar una enfermedad puede llegar a convertirse en secundario.

  5. Jose says:

    Sí, sí,… así funciona !!!!
    La idea inicial del sistema de patentes era compensar la “fase no productiva” del trabajo de I+D previo a la obtención de una invención, más unos beneficios. La manera de compensar sería dejar que los propietarios de la patente (que raras veces incluye a los inventores, en contra de lo que la gente suele creer) tengan el derecho exclusivo al uso de la información patentada en su explotación comercial durante ciertos años. A cambio, se buscaba fomentar la investigación y el progreso de la Ciencia y que las invenciones y los descubrimientos no permanecieran escondidos, publicando las patentes.
    Ahora, dependiendo del examinador que toque, lo mismo puedes patentar la rueda, o te encuentras con que no hay manera de patentar el descubrimiento de la cura regenerativa del Alzheimer. Depende del criterio de cada cual.
    Por otro lado, el periodo de exclusividad se utiliza para obtener unos beneficios bestiales, aun a costa de la salud y la vida de quienes no pueden costear esos sobreprecios en los medicamentos.
    Y eso sin hablar de las medias verdades (a veces, mentiras directamente) que se publican en las patentes.

  6. Joaquín says:

    Y todo esto sin entrar en temas aún más escabrosos como la posibilidad de patentar genes de personas vivas, llegando a desposeer a una persona de ciertos derechos sobre su propio cuerpo (ver por ejemplo: http://www.publico.es/ciencias/293137/vida-patentada). Michael Crichton en su novela de ciencia ficción Next planteaba unos cuantos dilemas de la biotecnología moderna que cada día son menos ficción. Referencias aparte, es una situación muy lamentable que habría que empezar a combatir seriamente cuanto antes.

  7. Guzmán says:

    bastante pena da todo. Pero no será también que la IP protege cosas un poco vagas y difusas? Como aquel famoso litigio del pavo que quería patentar los animales transgénicos (todos)? Es decir, si la patente del virus no fuera tan amplia (uso como vector para..blablabla) la pequeña modificación predecible sí sería patentable.

  8. Me ha gustado mucho el post. Da que pensar y está muy bien explicado.

    Saludos

  9. nosinmitursiops says:

    Se supone que las patentes deberían ser algo bueno, vamos que son una buena idea para recuperar el dinero invertido. El problema es que parece que, por lo que dices, patentar se hace difícil cuando vas con buenas intenciones y no eres una gran empresa, en cambio parece que para hacer el mal, sobre todo si eres poderoso, vía libre… Vamos, esa es la sensación que se te queda en el cuerpo después de leer cosas como lo que has escrito tú…

  10. patentero says:

    Típico listado de lugares comunes emitidos por quien ha oido hablar del sistema de patentes pero que no sabe de que va el tema:

    El virus está patentado. ¿Es un problema? ¿Eso significa que no podemos utilizarlo?

    Si no existiesen las patentes, probablemente el virus ni siquiera habría sido desarrollado porque no habría existido el aliciente económico que proporciona el monopolio que confiere la patente. Así que mejor que exista el virus aunque sea patentado que no exista. Además, las patentes caducan a los 20 años y son válidas únicamente en ciertos territoris, no en todo el mundo.

    Una comunicación oral o escrita de una pequeña parte de nuestra investigación y se anulará la posible solicitud de patente.

    Esto es así únicamente mientras no se haya presentado la solicitud de patente. Una vez presentada, puedes divulgar la información con cierta libertad.

    La a estrategia era obvia porque había literatura que insinuaba que el virus que escogiste, añadido a cómo lo modificaste, ya había funcionado en alguna otra enfermedad.

    Búsca asesoría profesional (o dile a la empresa interesada que busque asesoría profesional) y verás como el requisito de no obviedad no es tan difícil de superar.

  11. Pingback: Twitter Semanal – 2012-03-18 – [xtrasgu.org]

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