Blog de Ciencia y Música

9 formas en los que los periodistas demuestran que no entienden la ciencia.

9

Ayer leí un artículo en The Guardian llamado «Nine ways scientists demonstrate they don’t understand journalism«. Terapia pura para periodistas que tienen que lidiar con científicos todos los días. Es una crítica que recomiendo a todos los que lleváis bata y os dejáis caer por aquí de vez en cuando, porque tenemos que mejorar nuestra comunicación con los periodistas, aprender a cambiar el chip y poner los pies en la tierra.

Solamente como ejercicio de lo mismo propongo que los periodistas hagan lo contrario. Que no se me malentienda, esto no es un artículo de rebote, sino de complementación. Y como siempre, esto es mi opinión personal, si no te gusta para eso están los comentarios sin censurar 🙂

1.Tu artículo tenía que estar para ayer, pero la ciencia va despacito.

Un trabajo científico lleva mucho tiempo a sus espaldas y, generalmente, se ha cocinado en varios laboratorios del mundo al mismo tiempo. El artículo que quieres escribir es distinto al que escribiste ayer y ya llega tarde. Esas dos velocidades son tan distintas que no pueden hacer más que colisionar. Un periodista entra metiendo prisa, porque tiene prisa, y a nadie le gusta que le metan prisa para algo que no es su obligación. Porque podría ser una obligación moral -para mí lo es- pero no es una obligación laboral.

2.»Los científicos no son personas normales».

Hace mucho tiempo que intentamos cambiar el concepto de científico loco de sótano con el de científico actual que desarrolla su investigación y hace otras cosas. Pero está costando, en gran parte, porque el científico «loco» es menos excéntrico pero sigue siendo real. Por no decir que la ciencia tiene una proporción más alta que la media de inadaptados-sociales-con-inseguridades-infantiles o de intelectuales-con-ego-del-tamaño-de-un-piano.

¿Y eso a mí qué me importa como periodista? Pues que quizás un científico no quiera hablar por miedo a los celos de otros investigadores con los que necesita colaborar. Porque en ciencia la popularidad va por salir publicado en otro tipo de revistas y si la buscas en la prensa normal mala cosa eres. Y aquí se necesita colaborar o no se va a ninguna parte, aunque se colabore con un machete en la pernera del pantalón por si acaso.

Claro que habrá un punto medio en todo esto, pero nadie ha dicho que el científico medio pueda verlo.

3. A la ciencia no le gusta el «principio de autoridad» que tanto usa el periodismo

En ciencia no hay apenas principio de autoridad; hay datos. Cuando publicamos algo demostramos por qué decimos lo que decimos. Nadie habla por nuestros resultados, hablan ellos solos. Nosotros como mucho los comentamos en la discusión. Citamos resultados escritos por otros, raramente opinión. Es otro gran motivo de conflicto porque parece que un periodista no puede escribir un buen artículo si no cita al menos a dos fuentes.

El gran problema viene cuando te llaman para citarte. Solamente para citarte. Es imposible que un periodista no se de cuenta de toda la credibilidad que pierde cuando no te llama para preguntarte u orientarse sino para citarte. Cuando la mayoría de las llamadas no son para cubrir la investigación que tú has realizado, o para contar con una opinión experta sino para que consigas terminar ese artículo que necesitabas para ayer. Es como el amigo interesado que solamente llama para pedir cosas después de mucho tiempo y ni siquiera te pregunta como estás. Es una relación interesada.

Si fuera para ayudar más que para «rematar» artículos, si no se citara tanto, más científicos descolgarían el teléfono. Recordad que si no se cita no hay a quién criticar tampoco y los bichos raros sociales de la rara sociedad científica nos quedaríamos mucho más tranquilos.

4.Noticia para un científico es el día que descubre algo, no cuando lo dicen los embargos.

Descubrir algo es una banda en un gel, algo más que una tendencia en una gráfica, animales que mueren o que viven más que los que mueren. Diferencias significativas. Y desde el momento Eureka en el laboratorio hasta que se manda a publicar pasan meses de tediosa escritura de un artículo científico. Luego viene la tediosa revisión por pares. Luego se modifican las cosas. Luego más revisión por pares. Luego se publica tras un embargo. Y luego te llaman a la vez todos los periodistas; 6 meses más tarde, de media.

Si un científico pudiera llamar el día del momento Eureka a la redacción de un diario para comunicar su experimento sería un sinvivir para los periodistas. Con el subidón en el cuerpo. E ir llamando días distintos uno por uno. De nuevo si os fijáis la cosa va al revés, y es un sinvivir para los científicos el día que ya no le importa tanto el resultado porque ya lo ha conseguido publicar donde importa para su currículum.

De todas formas creo que ahí estaremos de acuerdo los dos mundos en que la información embargada es el problema.

5.Los científicos no son buenos comunicadores de la ciencia, no esperes que lo sean.

Hablamos en otro lenguaje. Nos dedicamos a profundizar todo lo posible en el conocimiento de una cosa particular. Y cada año que pasa más profundo es el agujero. De repente hablar llano a un nivel «entendible» se hace demasiado difícil. Sobre todo porque en tu día a día, seminario a seminario se te desprecia profesionalmente por decir términos «vagos» para describir algo. Todo tiene su palabra, si no usas la correcta es que no sabes. No has leído lo último. Estás a la cola. Lo que has dicho es intelectualmente reprochable.

Como todo en este artículo es una generalización. Particularmente conozco a muy muy buenos comunicadores que son científicos y también a mucha gente que se lo trabaja día a día para acabar siéndolo.

6.Una incorrección en un artículo periodístico es más dañina que mencionar el estudio científico en sí

La ciencia es estricta. El «que hablen de ti aunque sea mal» no vale. La visibilidad de la ciencia es importante, por supuesto, pero no a cualquier precio. Estás hablando con personas que se dedican a separar conceptos y a ponerles nombres distintos a las cosas para caracterizarlas en un mayor detalle. Lo hemos visto en el punto anterior. Nunca les va a llenar una palabra que no significa lo que se ha hecho. Lo que se ha hecho es concreto, el término entendible no es que sea vago, es que era vago hace 10 años.

7.Los científicos no se pasan el día pensando al lado de un teléfono por si llama un periodista.

Si estás en un despacho escribiendo dos artículos para diferentes revistas científicas, revisando otros dos, hablando con uno de tus post-doc para que envíe ese lote de virus tan importante al NIH, un becario llama a tu puerta cada 15 minutos pidiendo una firma o consejo o las dos cosas y dentro de 1 hora tienes reunión de departamento, lo mismo no tienes tiempo para estar traduciendo tu ciencia.

8.Tu entrevista no es intelectualmente interesante para un científico, en la mayoría de las ocasiones.

Lo importante de un descubrimiento no siempre es lo que se descubre sino cómo se descubre.  En muchos artículos científicos lo importante ha sido el razonamiento que hay detrás del descubrimiento que es interesantísimo, difícil y meritorio. Y eso como diría un periodista y es una triste verdad «no le importa a nadie». Y el periodismo va de noticias que esperemos le importen a la gente. El problema es que lo superficial de la investigación «no le pone al científico». ¿Volvemos a estar a diferentes cosas? Supongo que habrá dejado de ser una novedad.

9.Para los científicos la ciencia es lo importante, para los periodistas la noticia es lo importante.

Esto es un titular de mierda que diría un periodista. Pero claro, para un periodista la noticia es lo importante. Si es de ciencia, la noticia sobre ciencia; pero noticia, al fin y al cabo. O «tiempo de programa».

Personalmente he descolgado el teléfono más de una vez a periodistas que me han preguntado por cosas que no sabía y les he remitido a otros científicos. En más de una ocasión la respuesta ha sido «da igual, si me vale así». Si yo sé que no te puedo ayudar y a ti te da igual mala cosa es.

Una vez me llamaron para un programa de radio porque querían hablar de células NK y yo les dije que ni idea, que yo «sabía» de vacunas frente a la Leishmaniasis. «Ah, vale, pues hablamos de eso». Parece que a mucho periodista le importa más hablar de ciencia que la ciencia de la que se habla y eso no gusta al científico medio. Sobre todo porque vemos que en economía, deporte o política saben dónde ir y a quién preguntar. Ni siquiera todos los periódicos tienen sección de ciencia, demostrando en muchas ocasiones que la ciencia es un aspecto nuevo del que hablar, y que todavía no se controla demasiado.

Yo desde que me propuse escribir de ciencia intento saltarme las 9 barreras que tenemos todo lo que puedo. Estas 9 críticas de The Guardian o las que yo he puesto creo que merecen la pena porque hacen que nos entendamos mejor y que el periodismo científico del futuro sea más completo. Y espero que así se entienda.

Sobre el autor

Lucas Sánchez

comentarios

  • «Por no decir que la ciencia tiene una proporción más alta que la media de inadaptados-sociales-con-inseguridades-infantiles o de intelectuales-con-ego-del-tamaño-de-un-piano.» Jajajajajaja. Como eres xD
    Yo creo que en el caso del periodismo científico son mucho más criticables los periodistas. Me explico: yo creo que cada vez la gente que trabaja en ciencia se comunica mejor con el resto y le da más importancia a que la sociedad se involucre en la ciencia (se puede mejorar? por supuesto). En cambio la mayoría de noticias que leo (hay sitios que no son así y hay periodistas excelentes también)sobre ciencia son titulares sensacionalistas que son los que realmente confunden a la gente ya que deforman la información, yo no tengo culpa que no sea excitante ni sobrecogedor aunque sea importante. Por lo que creo que si alguien tiene como tarea pendiente empatizar con los demás en muchos casos son los periodistas.
    Pero está claro que hay muchas cosas por hacer en este campo.

  • Recomiendo leer los comentarios de la noticia en the Guardian.
    Entre otros: «There’s a big difference between disagreeing about the best way to present a story, and the cringe-worthy incompetence that infests much of science journalism».

    Yo lo dejaría simplemente en «much of journalism»

  • Me parece que estáis bastante poco al tanto de lo que es, ya no el periodismo científico, si no el periodismo a secas. Tal vez os hayais topado con gente que «va» de periodistas, igual que yo, que soy periodista, me he topado con decenas de doctores que «van» de expertos y luego te fusilan la wikipedia. Creo que lo mejor en este caso es que cada uno, dentro de su profesión, se mire al ombligo y haga autocrítica sobre lo que hace mal y puede mejorar, y no hablar de cómo deben hacerlo los demás. Porque decir, como dices en este post, que los científicos no tienen porque hacer fácil o entendible «su ciencia» me parece un disparate. Si quieres dar algo a conocer, como parece, y como fin último y lógico de la ciencia (no creo que investigeis para vuestras familias exclusivamente..) tendrás que intentar que lo que has descubierto sea entendible para el mayor número de personas posibles (ya sea a través de ti mismo o «utilizando» para ello el canal que te proporciona un periodista), porque si no, no le veo mucho sentido.
    Si usted inventa un tratamiento nuevo para la Leishmaniasis y llega a África y le dice al afectado, «mire, tiene usted parásitos protozoarios flagelados del género Leishmania, pero no se preocupe, se tome usted antimoniato de meglumina o estibogluconato de sodio y verá que bien». Lo mismo a la madre del niño le da un desmayo. No le parece más lógico explicarle que una mosca muy fea que ha venido del bosque le ha picado y le ha contagiado una enfermedad que le provoca esto y aquello, y que si se toma este botecito que le doy aquí durante equis días se pondrá mejor. Sí, sonará más feo, menos intelectual, «menos científico» para sus egos-como-pianos pero seguramente transmita mejor su ciencia al que la necesita y pueda hacer un uso efectivo de ella.

    • José, para mi tienes un concepto totalmente erróneo de la ciencia. Yo creo que su objetivo final no es el dar a conocer, si no el descubrir lo que se desconoce. Utilizando tu símil de la Leishmaniasis: lo que quiero es un científico que descubrar sus causas y haga una vacuna, no que la explique.

    • Estoy de acuerdo con dramey. Mi opinión es que José tiene un concepto erróneo de la ciencia, en cuanto a finalidad (que es el conocimiento de algo desconocido, o mejorar explicaciones no satisfactorias) y en cuanto a herramientas, una de éstas el lenguaje. Me explicaré: cada disciplina tiene su propio lenguaje especial, técnico. Por ejemplo, las sentencias judiciales son apenas inteligibles por el profano: responsabilidad civil extracontractual, carga de la prueba, usucapión, etc. Transcribir estos escritos de manera que puedan ser entendidos por todo lector es faena dura por motivos evidentes, uno de los cuales es que no existen términos corrientes que sean sinónimos exactos de los términos específicos y, por lo tanto, sería necesaria una simplificación o generalización que conlleva pérdida de rigor y exactitud.

    • Yo estoy de acuerdo con Jose y soy científica (bueno, en eso estoy). Porque, si bien la ciencia está para «descubrir lo que se desconoce», como dice dramey, muchos de esos descubrimientos se hacen gracias a becas, proyectos, etc., con dinero público, dinero de los contribuyentes que si preguntan al científico que hace con ese dinero éste pueda darse a entender. Creo que excusarse detrás de los tecnicismos es mediocre. Siguiendo con el ejemplo de las sentencias judiciales que ofrece Arquero, ¿quién le va a traducir al imputado la sentencia si no es su abogado?

      Aparte de esto, si saber dos idiomas es bueno, ¿por qué no lo será hacer ciencia y saber comunicarla? o ¿saber comunicar y especializarse en comunicar ciencia? Ser multidisciplinar nunca le ha hecho daño a nadie. 🙂

    • Pues sí, no estaría mal que los científicos hicieran un esfuerzo por acercar la Ciencia a la sociedad,… pero no ese no es su trabajo. Yo hecho en falta periodistas especializados en Ciencia. No faltan periodistas especializados en deporte, política, economía,… que saben y conocen esos entornos; se manejan con soltura y crean opinión. En cuanto a periodistas especializados en Ciencia,… ¡menudo erial! En general me canso escuchando a periodistas diciendo «areopuerto» o a los que lo mismo les da decir 0.8 miligramos de alcohol por litro de sangre que 0.8 kilogramos de alcohol por mililitro de sangre. Pues ni ganas de explicarles nada que trate temas con algo más de profundidad. Y si lo explicas «mascadito»,… resulta que les parecen cosillas «sencillas» (es decir,… no se han enterado de nada).

  • Totalmente de acuerdo Lucas. En casi todo. Eso de que el científico no sabe hablar en términos vagos o que no sabe como captar la atención de aquellos que no han profundizado lo suficiente en su tema, es falso. De hecho, yo sinceramente creo que la mayoría de los científicos jóvenes serían grandes periodistas científicos.
    El único problema que le veo al periodista es que muchas veces escribe sin saber. Y opina demasiado. Como bien resalta jc con el «quote» en The Guardian. Lo peor es que no importa si es mentira mientras se les lea lo suficiente y sean mas sensacionalistas que el resto. No importa que esa noticia sea verdad y este’ contrastada sino que esa noticia te deje lectores. Lo dice muy bien el Editor de Nature. O Chuck Palahniuk en Fantasmas.
    Lo mejor, en el futuro nadie buscará el artículo periodístico pero sí el artículo científico. Esa es la verdad.

  • Madre mía que ego gastáis algunos. Es decir, el periodista no es interesante y su charla no es nada intelectual comparada con la de un científico.

    Así les va a algunos.

  • Yo personalmente creo que el problema de todo esto no está en el periodismo científico (generalmente), sino en las noticias. Una cosa es la divulgación y otra el seguimiento informativo. La divulgación, por más que sea un concepto que habitualmente genera urticaria entre los científicos (que considera un demérito comprometer sus declaraciones, por no hablar de sus datos, para una publicación de este tipo) suele efectuar un trabajo riguroso y concienzudo realizado desde un estatus intermedio entre el científico y el periodista (periodistas científicos o científicos divulgadores) que comprende la trascendencia de los datos (en su justa medida) y domina el lenguaje de una forma que satisfaga (en la medida de lo posible) las inquietudes técnicas (y temores) del científico a la vez que la curiosidad profana del lector. No creo que esta crítica se refiera a este tipo de periodismo. Al menos yo entiendo que las mayores discrepancias entre científicos y periodistas surgen de las noticias al uso, cuando la ciencia debe ser obligatoriamente actualidad y se transmite a modo de noticia. En estos casos creo que el problema es que la información se articula en torno al titular (creado a priori) y el periodista trata de modelar las declaraciones del científico para que cuadren con lo que se quiere comunicar. Es en estos casos cuando el científico tiembla y frecuentemente ve reflejados sus temores al leer el diario y viene lo del «yo eso no lo dije así y encima aparece entrecomillado» (si además es erróneo se rasgará la bata) o «mira, han puesto el nombre cientíco con mayúsculas, y mira que insistí con la nomenclatura».
    En fin, considero que si la «ciencia» del científico tiene el suficiente interés, calado y trascendencia, por si sola encontrará su vía (técnicamente correcta) de divulgación o reconocimiento social y será intrascendente el modo en el que apareció en las noticias, de hecho quizá éstas sirvieran para llamar la atención sobre su trabajo. Y si no lo tiene, o el interés de la misma sólo es tal para la propia ciencia, no creo que el mundo científico tenga en cuenta (ni cite) una noticia en la prensa para defenestrar su carrera.

  • Yo lo que creo es que hay mucho científico que se cree periodista por escribir sin faltas de ortografía. Como bien apunta el artículo, ser periodista es también, o sobre todo, saber comunicar. Recibimos una formación y un entrenamiento específico para desarrollar esas competencias. Vosotros cogednos el teléfono que nosotros nos encargamos de la traducción.

  • Mosk, para traducir hay que saber traducir y lo que se traduce. La dimensión sobre un estudio realizado lo dan el conocimiento y la experiencia sobre dicho campo; y eso, por muy buen periodista que se sea, no se hace solo.Hacen falta ambas partes e incluso puntos intermedios. Pero tu última frase -sobre todo el tono con el que está formulada- es la que hace que las cosas estén como están.

  • Creo que uno de los problemas en España es que no hay en general periodistas especializados en ciencias, con los conocimientos de base necesarios. Por ejemplo, existen en otros paises programas de master y doctorados en periodismo científico, a los que se accede con cualquier carrera de ciencias para especializarse en periodismo y divulgación científica. No hace falta ser un experto, pues obviamente la ciencia es muy amplia, pero sí es necesario tener una base de conocimiento sobre ciencia, de la misma manera que existe periodismo económico o periodismo literario, es necesario especializarse en periodismo científico. Demasiado amenudo los artículos científicos muestran errores claros y manifistos para cualquiera que tenga un conocimiento de ciencias a nivel de una carrera científica, aunque no se dedique a la investigación, y cuando se ven esos errores, ya no te fías de nada más de lo que dice el artículo, y te preguntas sobre la calidad de otros artículos del periódico sobre temas de los que tú no sabes tanto, como de arte o economía… en fin, esperemos que la cosa mejore.

Blog de Ciencia y Música

Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.