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Un fármaco para epilépticos podría ayudar a tratar el alcoholismo

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La gabapentina es una droga utilizada para tratar los ataques epilépticos, así como el dolor crónico provocado por varias enfermedades. Un estudio llevado a cabo en el Scripps Research Institute en La Jolla (California), abre una nueva posibilidad para el fármaco: tratar a enfermos de alcoholismo.

El estudio(1) llevado a cabo por el equipo de Marisa Roberto, demuestra que ratas que eran alcohol-dependientes, si se tratan con gabapentina, beben mucho menos alcohol y muestran niveles de ansiedad mucho menores que los controles(2).

El fármaco es estructuralmente similar a un neurotransmisor, el GABA (ácido gamma-aminobutírico), encargado de enlentecer la comunicación entre neuronas en el cerebro. Aunque la gabapentina no es exactamente igual al gaba puede prevenir la actividad eléctrica caótica que suele desencadenar los ataques epilépticos.

El alcohol afecta al sistema GABA imitando su actividad en el cerebro, lo que produce su efecto sedante. El problema en los alcohólicos es la tolerancia que han inducido al GABA, y por ello su adicción requiere cada vez de dosis crecientes de alcohol para conseguir el mismo efecto.

La droga ayudaría a los alcohólicos en las primera etapa de abstinencia, hasta que se recupere la tolerancia normal al GABA.

Primeros y reducidos ensayos clínicos parecen demostrar que la droga podría ayudar a drogodependientes, y aún por confirmar, a los alcohólicos.

Según Robert Swift, investigador del Center for Alcohol and Addiction Studies de la Universidad de Brown en Rhode Island, «el artículo sugiere que la gabapentina pueda ser eficaz ayudando a reducir la cantidad de alcohol (ingerida por alcohólicos) «. El mismo investigador también recalca que el alcohol es una droga muy sucia, que un único fármaco no será suficiente para su tratamiento, y que no se pueden dejar de lado los estudios psiquiátricos.

(1) Roberto, M. et al. J. Neurosci. 28, 5762–5771 (2008).
(2) En ciencia llamamos controles a los animales a los que no se les administra el compuesto que se estudia, con el fin de poder comparar y contrastar correctamente los datos.

Sobre el autor

Lucas Sánchez

comentarios

  • Socorro, un medico 😉 ¡¡¡

    Pues si que tiene buena pinta si…contentos tienen que estar quienes comercialicen el Neurontin (y los alcohólicos, por supuesto).

  • Supongo que, según la lógica del trabajo, otros antiepilépticos que actúan estimulando la transmisión gaba-érgica, bien porque inhiben su catabolismo o bien porque aumentan su concentración en las sinapsis ( por ejemplo las benzodiazepinas, el valproato, etc) tendrán el mismo efecto, no? No entendería que, si la razón de que mejoren los alcohólicos es porque aumenta la inhibición por GABA, esto no suceda con otros fármacos cuyo efecto final es el mismo…
    gracias por el artículo ! 😉
    saludos

  • jejeje Es lo que tiene, sonicando, que lo malo abunda 🙂

    @Maduixa:
    Hombre, en parte tendría que ser así… pero yo casi esperaría lo contrario. Por poner un ejemplo: tanto la cafeína como el sildenafil (Viagra™) inhiben la fosfodiesterasa, pero nadie se toma tres cafés para ponerse contento 😛 Diferencias de isoenzimas, ligandos, farmacodinamia en general… demasiados factores en juego 😳

  • EC-JPR, supongo que tienes razón…me tendría que leer el artículo entero para saber qué aspecto exactamente es el que están tocando…

    gracias por la respuesta!

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Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.