Blog de Ciencia y Música

Mi Linfocito Azul.

M

Todos sabemos lo que cuesta encontrar a la persona adecuada. A esa persona que junta las cualidades que queremos, que nos gustan y que necesitamos. Por eso emparejarse no es algo trivial, al menos, en la mayoría de los casos.

También tenemos el extraño sentimiento de que para encontrar a esa persona cuanta más gente nos rodee, mejor. Por eso tienen siempre tan buena pinta las fiestas, los festivales, los macroconciertos.

El gran problema reside en que, siendo optimistas, aunque en la Ciudad de la Música entren muchísimas personas para ver cualquier concierto del Rock in Rio, la probabilidad de volverse solo, o de conocer a gente que no te termine de gustar es altísima.

Y es que Adam Duritz, cantante de Countig Crows, lo dejó grabado. Acabas con el sentimiento de que “está lleno de ostras, pero no de perlas”, como rezaba “A long december”, uno de los mejores temas del disco “Recovering the satellites”.

Todo, como siempre, por no rendirnos a nuestra naturaleza más minúscula. Por no conocerla mejor, o por no querer aprender de ella.

Todos y cada uno de nuestros linfocitos es distinto. Tiene la peculiaridad de haber sido generado única y exclusivamente para reconocer una pequeña parte de un patógeno. De uno solamente.Y punto. Y en un microambiente adecuado.

Porque nuestros ganglios no dejan de ser fiestas repartidas. Y el bazo la enorme Ciudad de la Música. La evolución ha hecho que tengamos aglomeraciones de células del sistema inmunológico porque sabe lo de las fiestas, lo de los festivales y lo de los macroconciertos, mucho antes que nosotros.

Hoy, en un seminario, le he puesto números. Me he enterado de que la posibilidad de que un pobre linfocito se encuentre con el fragmento de proteína que reconoce es bajísima. Y bajísima es de 1 a 5 entre 100.000 células. Unas 30 o 40 por bazo.

Seguimos teniendo material para ligarnos a los patógenos, pero por mucho macroconcierto, por mucho festival, por mucha fiesta, jugamos en clara desventaja.

Así que si volvéis a escuchar por la calle que el enamoramiento es como una enfermedad cualquiera, quizás sea una pequeña gran verdad.

[Dedicada a Carlos Bricio, por discutir el abordaje de la entrada, y por recordarme a los Counting Crows]

Sobre el autor

Lucas Sánchez

comentarios

Responder a Una estrategia para maximizar la función de los glóbulos blancos - ¡Cuánta Ciencia! Cancelar el comentario

  • Uffff resumiendo, q encontrar compatibiliad es casi un milagro. Pero en todo caso, cuando sabes q es compatible?, cuanto tarda el rechazo en manifestarse? es posible que parezca compatible y al final sea que no? Si alguien tiene la respuesta que me ilumine con su sabiduría, por favor.

  • Lo reconozco. Sospechaba que no te iba a quedar meloso, y estaba en lo cierto. Ahora puedo decirte que tampoco te ha quedado pedante.

    La comparación me gusta, pero ponerlo al son de «A long December» le pone una guindilla inigualable.

  • Las metáforas son muy útiles para explicar la ciencia y esta metáfora, la verdad, te ha quedado fantástica. Enhorabuena

  • No se, yo veo la dificultad de la compatibilidad como algo positivo. Si lo compatible fuese habitual perderia su precision, ya que un error tampoco supondria un gran problema. Por lo tanto la dificultad de lo compatible somete a una presion selectiva en la que los mas precisos seran los que se queden. En resumen este dificultad no deja de indicarnos que hay que estar atentos para comunicarle al linfocito T que reconocemos el antigeno y que tenemos respuesta. Los ojos y los receptores bien abiertos porque si no, los errores no perdonaran >)
    pd lo siento por las tildes que tenfo el teclado en no se que idioma, ordenadores moribundos s.a >)

  • Menos mal que no se incluyo en la metáfora la presentación de antígeno por el MHC y los TCR y BCR… pornografía inmunitaria xP

    Pero sería interesante buscar el análogo a un Linfocito reactivo que reconoce erróneamente su «complemento» o a una célula plasmática incapaz de producir Igs.

    Vale, entre lo primero y lo último creo que soy mas de las guarrerías que de lo meloso.

  • O como dicen en mi pueblo, «cada ollica tiene su tapadorsica».

    Bueno, no hay que desanimarse; al menos tenemos la suerte de estar bien equipados con todo ese arsenal de linfocitos solteros con ganas de marcha, eso ya es un gran avance.

    Muy bueno, nada pasteloso.

  • Es algo de lo que me di cuenta hace tiempo, es difícil de narices, pero en la búsqueda uno/a se lo pasa bien, a veces la prueba/error es entretenida, enriquecedora y en algunas ocasiones gratificante.

    Y oye, no te ha quedado melosa ni pedante, muy bien;)

  • […] En un artículo reciente describen dos mecanismos por los que pueden optimizar la producción de anticuerpos modulando el comportamiento de un tipo de glóbulos blancos, los llamados linfocitos B. Acumulados en los ganglios linfáticos y en el bazo, los linfocitos B se encuentran a la espera de entrar en contacto con los antígenos para iniciar la respuesta inmunitaria. Pero para ello es necesario que haya una cantidad suficiente de antígenos. […]

  • En el caso de los linfocitos, creo que es mejor que no se vayan equivocando mucho! En cuanto a los humanos… yo que voy a decir! Sólo se me ocurren ñoñerías :$

    Te ha quedado muy bonito el símil! Otro ejemplo de biofiesta! jajaja Al final será verdad que la vida es lo que pasa entre biofiesta y biofiesta xD

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Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.