La vacuna que no salvará al mundo

Primero fue un correo con un link a Cadena Ser. Después un audio de La Ventana. Más tarde el telediario de la primera. Mientras tanto me tragaba mi indignación leyéndome las casi 50 páginas de una revisión de Chemical Reviews en la que el polémico científico Manuel Patarroyo se supone que debería explicar la fórmula mágica para curar las más de 500 enfermedades infecciosas que atormentan al ser humano.

Llevo 3 horas leyendo su artículo y todavía no salgo de una mezcla de asombro, indignación y vergüenza.

Asombro porque es un Chemical Reviews. Una revista de prestigio con un índice de impacto entre 20 y 30 (muy alto), que le da esa “validez” o “prestigio” que dicen en los medios, pero que inmediatamente mosquea. Llevo 5 años leyendo casi exclusivamente de vacunas y no la conocía. No es una revista de biomedicina. No es la revista en la que esperaría ver publicada la información de la teoría que salvará la humanidad en forma de receta de vacunas. Personalmente, enciendo las alarmas. Además me asombra ver un artículo de vacunas que no es un artículo de vacunas. Cuando trabajas en un campo de la ciencia es abrir un artículo y buscar las figuras “sota, caballo y rey”. No hay ni sota, ni caballo, ni rey. Vale, es que resulta que es un artículo enfocado sobre todo a estructura y a la química de la unión de determinadas moléculas del parásito con moléculas del sistema inmunológico. Entonces cuadra. Sigo leyendo.

El artículo es una revisión que tiene mucho trabajo detrás, trabajo de muchos años. En ningún momento voy a ponerlo en duda. Es asombrosa la cantidad de proteínas que han estudiado en un amplio detalle para conocer mejor cómo Plasmodium falciparum evade gran parte de la respuesta inmunológica que podría neutralizarlo. Cómo impedir esa evasión y cómo diseñar artificialmente moléculas que sirvan para vacunar frente al mismo. Es un buen estudio químico que imagino merece estar en la revista que aparece.

Al final, dicta unos patrones que han visto que han funcionado en un modelo animal (Monos Aotus) frente a una enfermedad (malaria) infectando fundamentalmente con una cepa de Plasmodium (Plasmodium falciparum) adaptada para infectar ese tipo de monos. Un modelo, una enfermedad, una cepa. No hay datos siquiera de otras enfermedades siguiendo el mismo razonamiento. Los datos de protección, a mi juicio, son pobres y los porcentajes no quedan nada claros. Los datos de respuesta inmunológica también son pobres. Nada comparable a un ensayo pre-clínico de los que suelo leer. Pero lo dicho, es un paper de la química que hay detrás, no de la inmunología. Lo que sacan está en su contexto. Y es un estudio que muestra herramientas que se pueden utilizar para hacer lo mismo en humanos (y ver que tal funciona) o en otras enfermedades.

Mi indignación viene de la mano de las conclusiones del estudio, escritas y dichas de viva voz por el mismo Manuel Patarrollo.”Un método universal para desarrollar vacunas”, “un decálogo de principios, de reglas, que cuando se aplican permiten producir vacunas contra las distintas enfermedades que existen en el mundo, podremos así cubrir prácticamente las 517 enfermedades infecciosas“.

Cuando Jenner utilizó exitosamente la viruela de otra especie (la vacuna) para vacunar frente a la viruela humana parecía que podía ser la llave a la inmunidad frente a muchas enfermedades. Pero no fue así. Cuando se intentó con éxito vacunar con parásitos muertos (como con la gripe) se pensó que con inactivar microorganismos y pincharlos se podrían prevenir todas las enfermedades. Falso también. Luego llegaron las vacunas subunidad (que utilizan solamente parte del patógeno en estudio) y más de lo mismo. Vamos por la cuarta generación de vacunas y cada vez tenemos más claro que es imposible encontrar la fórmula que funcione para todo. Cada parásito es un mundo distinto, cada infección una guerra distinta. De hecho dudamos que se pueda obtener inmunidad esterilizante para muchas enfermedades.

Pero entonces llegas, recibes un correo y abres un link a la página de la Cadena Ser. Y luego otro. Y luego telediarios.Y escuchas “una de las noticias más importantes de los últimos tiempos” “la llave de la terapia de las enfermedades infecciosas”. Y te llevas las manos a la cabeza.

Vergüenza. Al final siento mucha vergüenza. Porque no sé qué es peor que un científico exagere sus resultados o que los medios compren la exageración sin mirar siquiera lo que cuesta. Será porque es gratis, que a nadie le importa. El artículo es un plomo. Si no hubiera estado un año leyendo de cosas muy parecidas a las que expone, habría sido incapaz de leer un único párrafo entero. No me creo que ningún periodista de este país se lo lea y se entere de algo. Por eso confía en la palabra del científico.

La gran desgracia es que  la confianza es un mérito que cuesta mucho ganar y muy poco perder. Hay muchos científicos en el mundo trabajando para que el número de victorias en forma de vacunas aumente. Muchos divulgadores y buenos periodistas que no publican la super-mega-ultra noticia sin preguntar a otros expertos. O que por eso no la publican.

Pero entonces llegas, recibes un correo y ves como la poca confianza que le quedaba a la sociedad, esa confianza que cada día cuesta más ganar,  le quedan los días contados.

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54 Responses to La vacuna que no salvará al mundo

  1. JOSE MANUEL RODRIGUEZ FERNANDEZ says:

    Las vacunas son el mayor negocio de las farmacéuticas a lo largo de la historia y sin embargo NO EXISTE NINGUN ESTUDIO QUE AVALE NI SU SEGURIDAD (véase los prospectos) NI SU EFICACIA Muchos médicos afirman su seguridad y eficacia sin poder demostrarlo. Ni siquiera las propias compañias lo dicen. La historia de las vacunas está llena de fracasos. En 200 años de existencia no fueron capaces de fabricar ni una sola que sea segura ni eficaz.Pues prepárense que existe en preparación urgente unas 20 vacunas para adolescentes y mayores. Que vergüenza.

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