Blog de Ciencia y Música

Sobre las Burbujas

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Si hay algo que caracteriza a las burbujas es su naturaleza efímera. Su rápido final. Su hasta-que-estallan. Por eso vivir dentro de una burbuja es tan extraño; porque, aunque nazcamos con fecha de caducidad, no nos acostumbramos a vivir con una fecha estampada en la mente.

Y hablo de burbujas porque hace exactamente 4 meses llegué a New Haven, una de las burbujas más frías, aburridas y sosas que se fabrican.

El tiempo dentro de una burbuja es muy relativo. Sobre todo cuando en tu burbuja todo el mundo juega a lo mismo. El juego de New Haven es aburridísimo y se llama sólo-trabajar. Han sido meses sin guitarra, sin blog, sin twitter, sin casi tiempo fuera del laboratorio. Y sé que han sido 4 meses porque lo tenía estampado en la mente, si no diría que he pasado aquí casi un año.

Han sido meses de mucho estrés. Meses de preguntarme qué coño hacía aquí o si no sabía torear para qué me metía. Meses en otro idioma, comiendo menos y peor. Mi operación-bikini invernal. O infernal. Mis pantalones caídos al fin y al cabo.

Intentar hacer un proyecto de 6 meses en 4 es imposible. Sobre todo cuando lo diseñas, lo ejecutas y lo intentas poner a punto al mismo tiempo. Cuanto te pasas el manual del buen hacer por el forro porque vives con el tic-tac de fondo.

Pero al final, no ha estado mal la cosa.

He tenido que abrir mella de madrugada en la nieve para volver a casa tras trabajar hasta tarde, pero he conocido a gente impresionante. Una jeringuilla me atravesó el doble guante y casi se me clava en un dedo pero han sido unas vacaciones de navidad inolvidables en la gran manzana. Ha sido un no parar de echar de menos a gente para volver a echar de menos a gente. Así que podemos decir que ha merecido la pena, que me quiten lo bailao y que me guardo lo aprendido a fuego.

Ahora que el estallar de la burbuja está cerca el único problema que veo en ella es que cuando estalle, la vuelta a la realidad se me presenta como la vuelta al pasado. Y aunque me encanta mi pasado, me huele algo raro. Como al caminar de los cangrejos. Supongo que serán tonterías de las de estar raruno por marcharte.

Si mañana sentís una perturbación en el medio u os llega el sonido apagado de un estallido húmedo, es que por fin se ha roto mi burbuja. Y que vuelvo a casa. O al pasado.

A Madrid, por lo menos.

PD: Los comentarios, si los hubiere, aquí

El blog está raruno. Lo solucionaremos en unos días. Digo -emos porque soy demasiado torpe para hacerlo yo solo. La entrada de hoy la edito en la anterior por dichos problemas.

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¿Os acordáis de «Tesis el Musical«? Pues obviamente no iba a ser el último vídeo de humor sobre la frustración científica. Cada día más de moda, y cada día mejores, el del momento es «Bad Project» una parodia de Lady Gaga desde Zheng´s Lab..

httpvhd://www.youtube.com/watch?v=Fl4L4M8m4d0&feature=player_embedded#!

Sobre el autor

Lucas Sánchez

comentario

  • Un relato increible y lleno de fondo. Yo también trabajo en ciencia y algún día cuando termine la tesis espero tener experiencias como estas, con las que estoy segura que se crece muchísimo personal y científicamente.

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Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.