Diario de un científico expatriado (Ya les vale IV: La Ciencia Americana)

Para la raza humana es imposible no odiar a lo que tiene enfrente. Por eso los máximos enemigos son pequeños pueblos enfrentados en el espacio y en la actitud. Paradójicamente, en cuanto salimos de nuestra provincia la echamos de menos y ese pueblo enemigo nos suena casi a casa. Cuando sales de tu país te daría igual que te devolvieran a cualquiera de sus provincias. Cuando dejas tu continente, te daría igual que te soltaran en paracaídas en cualquier trozo de tierra que mostrara trazas de tu cultura.

Ése era mi argumento, hablando con un joven post-doc alemán que había llegado a la Universidad de Yale hace más de un año. Sorprendentemente, ésa noche estábamos de acuerdo en todo. Hablábamos de cómo entendíamos las cosas nosotros, enfrentándolas a cómo las entendían los americanos. Cómo habíamos empezado y desarrollado nuestras tesis y cómo era blanco comparado con el negro de aquí. Y sí, estábamos completamente de acuerdo un español y un alemán. Un huevo y una castaña europeos. Trazas de cultura compartiendo una cerveza.

La coincidencia no ha hecho más que incrementarse conforme he ido hablando con otros europeos.

Ahora tengo una ligera idea de que lo que yo entendía por CIENCIA es “La Ciencia de la Vieja Europa”, y que lo que yo estaba sufriendo en esta experiencia es lo que acuñamos “La Ciencia Americana”.

La Ciencia Americana es fría en el trato, ocupada en el tiempo y rica en cuanto a medios. A nivel real, significa muchas horas rodeadas de personas que no se preocupan  por lo tuyo y con prácticamente todos los medios posibles para realizar tu investigación. Dinero no te va a faltar, pero atención toda la del mundo.

La Ciencia de la Vieja Europa tiene menos medios en general, sobre todo si hablamos de España. Pero es rica en el trato y algo menos ocupada en el tiempo por ello. El tener menos dinero, hace que los grupos tengan que colaborar para salir adelante. Si los grupos colaboran se convierten en pseudo-familias. Si tu grupo colabora necesitas menos tiempo para hacer tu trabajo. Es así de sencillo.

Una de las grandes diferencias es el trato “de usar y tirar” que he visto aquí y del que soy parte participante. Muchos necesitamos para nuestro currículum venir aquí y sacar lo máximo de la experiencia. Aquí lo saben, y te exprimen. Tú mismo te exprimes. No es lo mismo planificar experimentos con calma que hacerlos a la carrera para terminarlos en cuatro meses. Meter 6 meses en 4 significa que tú no duermes y que básicamente sólo trabajas.  Por eso ya casi ni escribo. Por eso ya casi no duermo. Y las estancias son así en todas las partes del mundo, no lo niego. Pero aquí la inmensa mayoría está de paso. Somos temporales dándolo todo. La atmósfera de trabajo es impresionante. Llegas a sentirte culpable fuera del laboratorio, es enfermizo. Pero hablo de europeos (una minoría) y sobre todo de asiáticos e indios. 14 horas laborales de media. Les recuerdo que de media significa que hay días que toca pringar más.

Al final te largas dejando una cantidad de trabajo ingente que seguirá otro insensato que vino a hacer currículum, dejando miles de datos a tus espaldas, y varias técnicas puestas a punto. Si lo mandas todo al carajo tampoco se tiran de los pelos, lo hará el siguiente. El dinero que se haya perdido contigo se repone, que por dinero aquí casi ni se preocupan. Por eso te dejan solo con juguetes caros. Aquí no se preocupan de que los rompas, aquí nadie ayuda.

Lo que más me mata es el individualismo que genera. La gente apenas comparte su experiencia. Tiene que haber jefe de por medio, o no se comparte ni un protocolo. Mucha política entre laboratorios que colaboran, pero con las cartas bien pegadas al pecho.

Yo estoy empezando a cerrar el chiringuito. Ya casi no me queda jugo que exprimir, ni tiempo para estrujarme. Me vuelvo a mi laboratorio con mi pseudo-familia. A seguir compitiendo en primera línea internacional sin estar solo echando horas. A llevar de la mano a las nuevas generaciones para que aprendan sin gastar demasiado. Para no desperdiciar medios y que su aprendizaje vaya un poquito más guiado. A ganar experiencia con la experiencia que ganaron los que estaban ahí cuando yo llegué.

A intentar enamorarme de nuevo de la ciencia.

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13 Responses to Diario de un científico expatriado (Ya les vale IV: La Ciencia Americana)

  1. marta says:

    estoy muy de acuerdo en que aqui no se comparte nada y q prima el individualismo.Y me preocupa pq esto se pega

  2. Elena says:

    El alemán es Philipp? Cuando hablé con él la última vez me sonó mucho a esto que cuentas hoy…

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices, y eso que no he estado en los US haciendo ninguna estancia, pero he oído miles de veces esa historia.

    Ánimo que ya te queda poco. Espero que al menos los experimentos hayan salido! Un abrazo solidario.

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  4. Sophie says:

    Yuyu me da lo que estás contando. Mi parejito se va dentro de poco a los Estados Juntitos, una estancia post-doc de unos meses. Ya antes estuvo en Alemania y le impresionó la frialdad y distancia de trato en comparación con España, a ver qué opina del trato y la forma de trabajar allí…
    ¿Cuándo vuelves? Cuando le pegues un bocao a una croqueta de puchero de tu madre seguro que lloras 🙂

  5. admin says:

    @Elena: Sí, es Phil ;)Así que tienes parte de culpa en esta entrada…

    @Sophie: También depende un poco de dónde vaya…pero que se vaya preparando…y yo con entrar en el Mercadona ya se me van a saltar las lágrimas…;)

  6. Paola says:

    Yo estuve un año en EEUU, también para hacer curriculum y también trabajando 12 horas al día incluídos sabados y domingos. Y como yo, muchos de mis compañeros actuales que tuvieron tan buena experiencia como yo. Creo que en términos generales estás siendo algo generalista. Como en todos los sitios, depende del laboratorio, depende de la gente. Yo hice grandes amigos americanos, que me ayudaron fuera y dentro del trabajo. Con la ciencia, con el idioma y con el poco tiempo libre que tenía, para que no me sintiera sola… Me traje de allí muy buen recuerdo, amigos que han venido a visitarme… Y sobre todo me quité de encima ese cliché de los americanos. También es cierto que estuve en el Sur y al Norte fuí de visita, ¿quizás sea verdad aquello de la hospitalidad sureña? 🙂

  7. admin says:

    Buenas Paola, en primer lugar bienvenida a Sonicando 😉

    Aunque tienes razón en lo de que soy generalista, también tienes razón en que el sur y el norte no tienen nada que ver. Y quizás del Norte, yo esté en uno de los peores sitios (Universidad de Yale).

    Yo también he conocido a muchos americanos, y puntualmente me han echado una mano, pero no es lo normal por aquí.

    Y siempre dependerá del laboratorio y de la gente (también en España hay laboratorios que mejor no pisarlos)pero la idea que yo me llevo es la que escribo…

    saludos !!

  8. Pelocho says:

    hay una cosa que no entiendo, ¿para que sirven estas estancias? si para curriculum, pero que miraran en él? que te desvives por el trabajo, la capacidad de aguante o la posibilidad estrujarte.

  9. Jacinto Martin-Prat says:

    Que tristeza dá escuchar a este señor. No parece un científico sino un obrero, un currante un exprimido que solo vá a hacer curriculo necesario para sobrevivir en la selva actual.

  10. Mario says:

    Lo curioso es que esto, aunque a menor nivel, empieza ya en la universidad. Te rompes los cuernos a estudiar y en el poco tiempo que tienes te dedicas a colaborar en laboratorios, tengas beca o no, durante el curso y durante el verano. Luego resulta que tienes unas poquicas matrículas de honor y ya no vales, ya no dan un duro por todo el trabajo y el esfuerzo, y por supuesto en el expediente no está reflejada la capacidad. Ahora para colmo las becas se están reduciendo a menos de la mitad (jae-intro, CNIO, …).

    Mi reflexión es que en la época de universidad, en ciencia, ya te enseñan a ser un obrero y a ser tú el primero que te exprimas hasta la corteza y las pepitas.

    En fin, que dirás, pues anda que no te queda. Y tristemente, consciente que soy.

  11. Roke says:

    Las palizas laborales en el extranjero se extienden a todos los países desde mi punto de vista. Es muy simple, tienes un tiempo limitado de tiempo y unos recursos de los que careces en tu lugar de origen. Es por ello que intentas hacer todo lo que de el tiempo en ese período, experimentos nocturnos incluidos. Pero eso pasa si te vas de estancia a EEUU, si lo haces a Alemania o donde sea…precisamente porque normalmente se escogen las estancias en función de las limitaciones propias del laboratorio de origen…
    Abrazo,
    Roke

  12. AnaR says:

    Hola Lucas,
    después de haber leído tu carta a Alejandro Sanz me declaro fan incondicional. Pero al leer esta entrada tengo que añadir algo, que si no igual reviento.
    Estoy de postdoc (2º) en Harvard y tengo que volver obligatoriamente a España un año para terminar el proyecto. La sola idea de volver al ambiente científico español me produce vértigo.
    Es verdad que los científicos en USA trabajan como mínimo el doble que los españoles, pero también seamos un poco justos, nosotros le llamamos trabajar a casi todo. Incluidos los cafés múltiples de interacción social (que no digo que no sean necesarios para la salud mental), las comidas de al menos hora y media y la diáspora rutinaria porque no se perdona la cervecita post-traumática después de la tortura de laboratorio a la que nos sometemos. Y añado otra vez que no digo que todo esto no sea beneficioso para nuestra salud mental, ya que creo firmemente que esto nos facilita la relación social, y nos evita los malos momentos que veo pasar a muchos personajes durante los congresos. Vamos, que como relaciones públicas, vamos sobrados.
    Y como trabajadores también, y así lo demostramos…pero si somos un poco objetivos, lo solemos demostrar mucho más fuera de España…porque nos aprietan las tuercas un poco más.
    Pintas un panorama de hermanamiento científico en Europa/España, que sinceramente me encantaría descubrir. Sí, descubrir, porque lo que yo he visto es: ocultamiento de datos y respectiva paranoia porque te pueden robar las ideas casi mientras duermes, zancadillas progresivas a medida que tu curriculum aumenta, enchufismo desaforado, vorágine de despellejamiento generalizado, oposiciones más que injustas y relajo en cuanto consigues una plaza…que en algunos sitios publicar los resultados es casi anecdótico.
    Y no todo es malo, obviamente, porque hay gente muy buena y muy válida, y no hay nada como manejarse en tu idioma, con tus costumbres, tu rutina, y tu familia/amigos cerca. Pero entre el recorte de presupuesto, y el panorama real que nos espera, casi que si aguantamos un poco más fuera, tampoco se está tan mal.
    La ciencia en Estados Unidos no creo que sea fría, creo que es un trabajo, y nosotros en España a día de hoy lo consideramos un poco un lujo para listos. Qué le vamos a hacer, cambiará, como todo.
    A pesar de esto, sigo siendo fan incondicional (y reconozco haber tenido mil y una conversaciones frente a bebidas alcohólicas con todo tipo de extranjeros mientras nos quejábamos infinitamente sobre la ciencia en USA…pero qué bien sienta que cuando tienes que hacer un pedido no haya que esperar a que se cierren los presupuestos de no sé qué año, etc).
    Un abrazo

  13. Alisrpp says:

    Hola Lucas,
    Lo primero es lo primero, muchas felicidades por tu blog. Con tu “Carta abierta a Alejandro Sanz” me has hecho reír a carcajadas… Cuanta razón!
    Sin embargo, sobre tu opinión y tus vivencias en USA vs. tu opinión y tus vivencias en España tengo que confesar que no estoy demasiado de acuerdo.
    Yo soy PhD estudent, estoy haciendo la tesis entre un centro del CSIC cerca de Barcelona y Harvard. Aquí, en USA, llevo ya casi un año y medio y sí, la manera de trabajar es muy diferente y, desde mi punto de vista, considerablemente más efectiva. Y matizo, más efectiva en el sentido de que “procrastinean” muchísimo menos que nosotros. Me considero increiblemente afortunada porque a pesar de las historias que rondan sobre la ciencia en Estados Unidos yo he tenido la gran suerte de ir a parar a un laboratorio donde somos una gran pseudo-familia, todo el mundo te echa una mano (tanto dentro como fuera del lab) y a todo el mundo le interesa tu trabajo, a nuestro jefe el primero.
    Por contrapartida vengo de un centro en España donde me cuesta entender muchas veces qué hace cierta gente “trabajando” ahí, donde parece deporte nacional el que te pongan trabas en tu investigación, donde el Ministerio te da una ayuda económica extra para poder sobrevivir en USA (ambos sabemos que es considerablemente más caro que en España)y la administración te dice que sí, que muy bien, pero que no te lo ingresarán hasta dentro de 3 meses porque todavía no se ha abierto el año económico…
    Lo cual me hace enlazar con el apasionante mundo de las becas en España. Creo firmemente que tendrían que añadir, en los papeles de solicitud, dos casillas: ¿Sabes vivir el aire?, la cual debes marcar con un SI; ¿Necesitas tres comidas al día?, la cual debes marcar con un NO. Por lo que he visto a mi alrededor en éste, mi “otro” país, aquí no parece que los becarios tengan este problema, aunque seguramente tendrán otros.
    En fin, y a modo de conclusión, volver a España a “cienciear” me apetece lo mismo que correr desnuda por las calles nevadísimas de Cambridge. Eso sí, cómo echo de menos el jamón, la horchata, el fuet y el irme de tapas y cervezas con mis amigos.
    Ojalá tu experiencia en USA hubiese sido diferente.
    Ah! y otra vez, felicidades por tu blog!
    Un beso.

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