Mi pequeña gran crisis en la ciencia

La centrífuga está dando sus últimas vueltas, frenando al ritmo que frena una vieja máquina llena de polvo y restos de fluidos que por las pegatinas que rodean el aparato no le sientan nada bien a tu cuerpo. Estás de pié, a oscuras, en un estrecho pasillo rodeado de botellas y polvo, y solo cuentas con la luz que dan dos cabinas de bioseguridad.

Es la decimonovena vez que pones una centrífuga hoy, y sólo han pasado 13 horas desde que empezaste a trabajar. Estas solo con tus muestras, esperando a que se encienda la luz roja con la que la máquina se chiva de que tu placa ha parado de dar vueltas. Te quedan unos diez segundos para sacar las muestras fotosensibles que son las culpables de tu dolor de cabeza y de tenerte a oscuras.

Esas muestras se han mezclado con unos 30 reactivos carísimos distintos y vienen de los bazos de ratones vacunados con varios virus distintos. Son  décimas partes de mililitros carísimos. Cada vez que las tocas te la juegas. Cuando has estado tratando a animales durante más de un mes, y los matas para estudiar cómo funcionan por dentro no hay fallos posibles. Aunque ya hayan pasado 13 horas y 19 centrífugas.

Es entonces, cuando antes de que se encienda la luz, te saltan los plomos. Aunque lleves cuatro años dándole vueltas. Aunque todos los días lo veas. Te acabas de dar cuenta de que trabajas rodeado de mierda, sutancias peligrosas, bichos peligrosos, botellas desordenadas, estrés a raudales. Te das cuenta de que al final te has convertido en una rata de laboratorio. Que tu mundo es horroroso.

La ciencia es ese mechero que enciende una pequeña llama en la oscuridad. El abrir camino en el conocimiento. Inundar de luz lo desconocido. Ser el primero en conocer los misterios que has elegido en tu proyecto. La ciencia es ese  mechero bonito que es la ciencia.

Pero también es ese mechero que pones debajo de una cucharilla para meterte algún buen resultado de vez en cuando. Ese buen resultado que hace que sigas viviendo en un sitio lamentable, en unas condiciones lamentables, e hinchando día a día la frustración que hace que el mono de mechero y cucharilla aumente.

Casi nunca importa otra cosa. Casi nunca buscas otra salida laboral. Cuando has probado lo que es pensar algo y que funcione. Cuando cada día es ligeramente distinto, cuando te vuelves completamente adicto a tener resultados encima de la mesa. Aunque no digan nada. Son resultados. Por favor, resultados.

Entonces llega un día en el que te saltan los plomos. Cuando vas corriendo a decírle a tu jefe que has salvado el culo, que no se ha ido todo al garete, que lo que te tenía sin dormir dos días por fin funciona. Y la puerta está cerrada porque le importaba tanto que hace horas que se fue a su casa.

Cuando acabas de oír que una compañera se ha quemado los brazos con ácido. Cuando nada funciona. Cuando ya ni los resultados te llaman la atención. Cuando necesitas algo mucho más gordo que todo eso.

Es entonces cuando se enciende la luz roja, pero no la de la centrífuga. La de que acaba de despertar, de verdad, mi pequeña gran crisis en la ciencia.

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13 Responses to Mi pequeña gran crisis en la ciencia

  1. kuikailer says:

    En principio me asustaste y por eso lo he leido. Más que crisis en la ciencia, es una crisis de cómo se gestiona la misma. Aunque no ayude mucho “mal de muchos…”

    Suerte!

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  3. Eneko says:

    Joder tío, si que te veo hundido… Si te soy sincero poco se me ocurre más que darte ánimos. Recuerda que la ciencia la hacemos porque nos gusta. Ni por el jefe, ni por el mundo (por mucho que nos lo pongamos como excusa tantas veces). Porque no nos podemos imaginar de otra manera 😉

  4. alm says:

    Duerme mucho hoy y haz pellas mañana. Después de 13 horas currando en lo que sea, a cualquiera se le quitan las ganas. Ánimo valiente.

  5. Amigo Lucas. Como esta crisis tendrás muchas. Pero no te preocupes, porque de cada una de ellas aprenderás algo valiosísimo en la ciencia. Y no es otra cosa que la misma necesidad de esas mismas crisis…

    Un abrazo y a por ellas.

  6. Quimi says:

    No se bien que decirte, porque he acompañado a mi novia por varias crisis de estas y se que poco se puede. Solo recordarte que seguro que hay un buen puñado de personas orgullosas de ti y de tu trabajo, y que seguramente en cuanto duermas y poco y te quites ese cansancio verás que su reconocimiento vale mil veces más que un Science, un Nature o una palmada de un jefe ausente. Ánimo.

  7. César says:

    ¿Eres consciente de que llegará un día en que tu serás ese jefe? Y que para poder desempeñar ese trabajo adecuadamente es necesario que conozcas de primera mano lo que es trabajar en primera línea de combate, para, de esa forma, poder dirigir, sugerir, alentar, comprender por lo que están pasando los que entonces estén en tu situación.

    Otra cosa es que tu jefe no sepa ser jefe, lo que no es tan inhabitual. Por tanto, intenta ser objetivo y tener visión a largo plazo, discriminando entre lo general y lo particular.

    No voy a entrar en detalles sobre mi situación, pero yo me cambio por ti, ¡YA!

    Un abrazo.

  8. Juan Pablo says:

    La verdad es que he vivido esta situación varias veces en los años que llevo metido en esto y entiendo que se pase mal pero, como he leído en uno de los comentarios anteriores, efectivamente habrá gente orgullosa de ti y que valore realmente lo que haces. Ánimo pues. Sin nosotros los jóvenes investigadores, nada avanzaría. Cada uno somos una gotita en un inmenso océano pero sin esas gotitas la mar se secaría.

    Salud!

  9. admin says:

    Muchísimas gracias a todos. Nunca ha sido fácil, pero ahora menos, y con el plus de estar en el extranjero, sin el resto de mis compañeros de trabajo…

    Un abrazo !!

  10. Elena says:

    Yo también te mando muchos ánimos, porque leyendo tus palabras y cambiando ratones por peces, centrífuga por microscopio y poco más, lo podría haber escrito yo misma. Se tienen crisis, y se superan… o no. Si se superan y continúas con tu llamita de mechero y eres feliz, enhorabuenísima desde ya 🙂
    Si por el contrario no se superan, enhorabuenísima desde ya también. Vivimos en un gremio en el que abandonarlo se considera y un fracaso, y NO LO ES. Tu felicidad y tu integridad mental están antes que la llamita. El auténtico fracaso es no ser feliz con lo que uno hace cada día. No lo olvides.

  11. Tall & Cute says:

    Yo siempre digo lo mismo. Hago esto porque el balance entre sacrificio y satisfacción personal me sale positivo. Si la cosa cambiase durante suficiente tiempo lo dejaría; haría otra cosa. Quién sabe, hasta abrir un restaurante de pintxos en Berlín. Como dice Elena el éxito está en hacer lo que te gusta y te hace feliz.

    Mucho animo colega. Cuando vuelvas al viejo continente a ver si coincidimos y nos tomamos ese cubata pendiente.

  12. Merle says:

    Mucho ánimo Lucas.

    Yo defendí mi tesis el pasado Julio, después de 6 años de trabajo. También con Leishmania.

    Entiendo perfectamente lo que estás pasando porque cosas parecidas fueron lo que me llevaron a tomar la decisión de que no estoy hecho de la pasta que hace falta. Sí, la ciencia es muy bonita, llena un montón cuando salen las cosas, pero cuando no es realmente frustrante y quema una barbaridad. Me queda este mes de postdoc y me salgo de la carrera científica.

    No digo que mi opción sea la mejor, ni siquiera para mí, porque apenas estoy empezando a andar un camino nuevo y desconocido para mí, pero sí te digo que intentes buscar la felicidad. Tu felicidad. Haz lo que dice Steve Jobs (http://www.youtube.com/watch?v=UF8uR6Z6KLc) de mirarte todas la mañanas en el espejo y preguntarte si lo que vas a hacer ese día te hace feliz o no y obra en consecuencia.

    Es posible que tu felicidad esté en una carrera investigadora o no, pero una cosa te digo: no te quemes, intenta tener tiempo libre, vida fuera del laboratorio, procura no llevarte papers a casa y desconecta. Desconecta porque te quemas de una manera brutal y ni te das cuenta hasta que estás en el fondo del pozo.

    Ánimo y suerte con los ratones.

  13. Jorge says:

    Amigos:
    Así es cuando el niño recien nace, tienes que olvidar todo lo que para otros es trivial y sin sentido, pero para tí es la razón de tus encerronas solitarias y tus días y años de caminar solitario que talvez algún día tengas resultados.
    Sólo ánimo, compresnión, que de estos tipos raros siempre hay desperdigados por todo sitio, pero que gracias a estos tipos extravagantes y solitarios, la humanidad toda vive ahora, aunque sin saberlo.
    Atte
    Jorge

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