Blog de Ciencia y Música

Ingeniería genética y aviones.

I

Todos sabemos que la evolución es un proceso lento, pero muy lento, pero muy muy lento en el que cualquier ser vivo se adapta al entorno o muere. También sabemos que la paciencia no es una característica del ser humano. Bueno, digamos que no es una característica extendida en el ser humano. Y eso de esperarse generación tras generación hasta aguantar 40 grados bajo cero y tener uñas suficientes para asegurar un agarre en el hielo no va con nosotros.

Preferimos la ingeniería, tirar de goretex, de crampones, de nylon y hacernos unos trajes especiales que nos permitan burlar ese tiempo de espera innecesario hasta llegar a la cima del Everest, o del Latok I. II o III.

Para movernos nos pasa lo mismo, no volamos ni podemos sumergirnos bajo el agua mucho tiempo. Con el tiempo seguramente podríamos. Pero preferimos tirar de ingeniería, de barcos y de aviones.

Llevamos miles de años construyendo ingenierías para saltarnos normas básicas de evolución. Ahora viene lo bonito, nuestra nueva y flamante ingeniería genética. ¿Qué pasa con ella?. Hace años se descubrió que podemos curar enfermedades que no tenían cura. Podemos diseñar terapias dignas de la ciencia ficción y también luchar contra reloj con la evolución. Podemos hacer en muy poco tiempo lo que tardaríamos años en conseguir. Podemos conseguir cosas que no se podían conseguir con las anteriores ingenierías.

Y ahora viene el pero, hay que manipular el ADN para ello. Y conflictos éticos y morales a parte, una de las grandes críticas es no saber 100% las consecuencias.

Pero tampoco se sabían las consecuencias con muchas ingenierías, ni tenían porqué saberse. Os pondré un ejemplo.

¿Pensáis que la ingeniería aeronáutica es un peligro? Supongo que en una discusión abierta la mayoría tiraríais por explicarme lo seguro que es un avión y lo difícil que es que se caiga. Me hablaríais de estadística. De seguridad del aparato. Y estaría de acuerdo. Su fallo no está en el aparato, está en su uso. Me explico.

Hace 1000 años un virus como el ébola no salía de un poblado. No le daba tiempo. Mataba a todos los individuos de la aldea, pero no se dispersaba. Moría en el propio foco, como un terremoto. Hoy en día un misionero en un poblado de África podría contagiarse y estar en 12 horas en Barajas. Y las consecuencias serían horribles. Y conste que no soy de los que se ponen catastrofistas.

Hace 500 años la gripe A no habría sido pandémica. ¿Es la ingeniería aeronáutica peligrosa AHORA? Posiblemente.

Si nos negamos al avance nos negamos en todas las direcciones. Si queremos ser cautelosos debemos serlo en todos los campos. Si queremos discutir sobre esto, tengo una sección de comentarios… 😉

Sobre el autor

Lucas Sánchez

comentarios

Blog de Ciencia y Música

Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.