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Recortando en Investigación

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Cuando uno vuelve a oír que se va a recortar el presupuesto en investigación, parece que no puede hacer otra cosa que respirar hondo y dejar la mirada perdida como aquellos que esperaban malas noticias.

El vacío existente entre ciencia y sociedad, debido a una histórica dejadez entre medios de comunicación y ciencia, hace que investigar sea totalmente prescindible para la opinión pública.

Todavía abundan las noticias de descubrimientos científicos cuyos titulares hacen irrisoria la investigación publicada, esas noticias que encima cabrean al personal que no puede hacer otra cosa que pensar que los científicos cubren curiosidades absurdas, mientras desatienden las terapias más necesitadas.

¿Cómo no se va a recortar dinero en investigación, si nadie se va a quejar por ello? ¿Se imaginan a un reportero en un mercado, entrevistando a una pareja de ancianos completamente indignados por ello? ¿Se imaginan a millones de personas saliendo a la calle a protestar? Yo, sinceramente, no.

Abrir 100 Km de metro en 4 años es posible, y da muchísimos votos. Aunque tengas a la misma pareja de ancianos sin dormir por las obras durante 3 años y 11 meses, tienes su pareja de votos en el bolsillo. Sacar una vacuna contra el Sida, poner un fármaco contra el Alzheimer en cada farmacia o reconstruir un hígado con células madre no se consigue en 4 años. Igual en 10 o en 15. Políticamente somos prescindibles porque socialmente somos prescindibles.

Si juntamos a todo esto el complejo nacional de ser un país de pandereta, parece que nunca podremos ser nadie científicamente. Sigue pareciendo anecdótico que un grupo nacional sea pionero en algo. De hecho parte importante y parece que necesaria de la noticia es recalcar lo simpático que resulta que cosas tan importantes las haya hecho un grupo español.

Y cuando recuperas la mirada perdida sólo puedes comerte la impotencia de saber que en España se hace investigación de primera línea. Que tenemos centros e investigadores de primera división, luchando con menos dinero que el resto y manteniendo dignamente el puesto a nivel internacional. Que hay mucho becario que se deja la piel y en muchos casos pone en riesgo su salud por investigar en terapia para el futuro, por cuatro duros y unas condiciones laborales inexplicables.

Todo el mundo tiene la conciencia de que las farmacéuticas son empresas tremendamente ricas, porque la medicina da mucho dinero. No entiendo como nadie se da cuenta de que somos un motor econónico «de esos«, y que aunque a los científicos no nos inquiete el dinero, podemos ayudar muchísimo a la economía nacional.

Es mejor dejarnos en pelotas a nosotros, que tampoco nos vamos a quejar demasiado. ¿Os imagináis que hacemos huelga? Decir un, «mañana no voy a investigar, paro mi tesis y os jodéis» sería como un «ahora me enfado y no respiro», el único jodido sería el investigador. ¿Qué presión podemos ejercer entonces?

La única presión posible radica en una divulgación científica de calidad. Cubrir por fin el hueco. Decir de verdad un «que se enteren». Que la gente SEPA lo que hacemos, que se pueda indignar porque no nos dejen hacerlo. Que un político se lo piense MUY MUCHO cuando quiera perjudicar a la investigación, porque sepa que perjudica su futuro, y el de todo el mundo.

Sobre el autor

Lucas Sánchez

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Lucas Sánchez (1983)

Nací en Valencia y estudié Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid. Investigué durante casi 10 años en el Centro Nacional de Biotecnología en el diseño de vacunas para enfermedades prevalentes en el tercer mundo. Durante todos aquellos años tonteé todo lo que pude con el periodismo y la divulgación científica, escribiendo para Público, Materia, Naukas y más recientemente para El País y Radio Nacional de España. Finalmente decidí montar mi propia agencia de comunicación científica: Scienseed.

Fuera del ámbito científico fui guitarrista de los Leftover Lights, banda con la que edité dos discos de estudio “Turning the lights on” (2012) y “Universe” (2014). He escrito una novela que se llama “Impostores” (2012) y, desde entonces, siempre está a puntito de salir la segunda.