Nuevas Estrategias Contra El Glioblastoma
Los glioblastomas son tumores que se encuentran en zonas muy profundas del cerebro, circunstancia que complica muchísimo su acceso a la cirugía, y hace que ésta sea sumamente arriesgada. Ya vimos en el blog una estrategia para luchar contra los tumores cerebrales sin cirugía, hoy vamos a por otra que es noticia.

Muchos son los esfuerzos de la comunidad científica de “enseñar” a nuestro sistema inmunológico a distinguir a las células tumorales de nuestras células normales. Es una empresa complicada, ya que las células tumorales son propias (y es por lo tanto difícil distinguirlas como extrañas), y poseen mecanismos para pasar desapercibidas.
Hoy debido a las observaciones de Duane Mitchell, oncólogo del Duke University Medical Center, otra realidad es posible.
Mitchell ha descubierto que las células tumorales están infectadas por un Herpesvirus muy famoso, el Citomegalovirus, que no se encuentra en el tejido sano.
Para los que conozcan este tipo de virus, sabrán que el 50-80% de la población está infectada, pero normalmente el virus permanece latente en nuestras neuronas. Éste únicamente replica y produce proteínas cuando tenemos las defensas bajas (los que tengáis calenturas en los labios lo habréis sufrido una y otra vez). Por lo visto, el microambiente del tumor reúne dichas condiciones, por lo que en las células tumorales los virus despiertan de la latencia.
Ahora sí existirían, por lo tanto, diferencias a nivel antigénico entre las células tumorales y las sanas, ya que las primeras tienen un extraño en su interior, a quien si pueden distinguir y combatir.
Por lo tanto Mitchell y su equipo extrajeron leucocitos de los 21 pacientes y los expusieron a antígenos de citomegalovirus, para que una vez reintroducidos, reconocieran las células infectadas por éstos y las eliminaran. Dependiendo de la eficacia in vivo, o se eliminaba el tumor, o se conseguirían al menos frenar su expansión.
Resultados preliminares muestran que la terapia es SEGURA y EFECTIVA. Además los individuos tratados muestran un retraso importante en el desarrollo del tumor (más de un año de media), y en varios no se ha observado crecimiento del tumor en dos años. Si tenemos en cuenta que la terapia estándar retrasa el desarrollo unos 6 meses y que la supervivencia de los pacientes no suele exceder los 15 meses, la terapia es un gran paso adelante.
Aunque existe un gran debate acerca del posible papel del citomegalovirus como causante del tumor, lo sea o no, según Charles Cobbs (primer descubridor de la asociación entre ambos) lo que está claro es que sus antígenos constituyen una diana perfecta para que el sistema inmune luche contra el tumor.
Aquí más en Nature.






